jueves, 26 de julio de 2012

El más grande


Decía el guitarrista flamenco Tomatito en una entrevista, en la que fue preguntado sobre la superioridad de Paco de Lucía, algo así como que “si Paco es el mejor, ¿por qué no vamos a decirlo?” Pues eso mismo es aplicable en el caso de los Jefes de Paso de la Semana Santa de Cáceres. Si Paco es el mejor, ¿por qué no reconocerlo?
Lo recuerdo con viveza, como si fuese ayer. Sus ojos vivos y atentos a todo, esa inteligencia tan avispada puesta al servicio de los Hermanos y del Paso que dirigía. Era una Madrugada de hace muchos años. Galiche sacaba el Calvario, como no podía ser de otra forma. Rodeaba el Paso con inusitada rapidez, de un solo vistazo sabía quién iba en su sitio y quién se había cambiado de puesto. Parecía como si tuviese toda la información del Paso en su cabeza, como una computadora: quién iba en cada lugar, las medidas exactas del Paso, las maniobras, las horquillas, quién podía flojear y quién podía responder en la dificultad (bueno… flojear en el Calvario, muy pocos, ciertamente). Sabía cómo tenía que hacer las cosas en su momento exacto, e incluso –paradojas cofrades- cómo tenía que improvisar.
¡Cada uno a su sitio! Y allí nadie desobedecía, nadie rechistaba, nadie ponía en solfa la orden de un Jefe de Paso con tanta autoridad, ganada a golpe de sonrisa y eficacia una Semana Santa tras otra. Un Jefe de Paso de los antiguos, de los que sabían hasta qué tornillos eran los que crujían, por dónde sonaba la madera del Paso… y hasta los centímetros de desviación de la cruz del Cristo. Un portento.
Cargar con él al frente es un honor, una experiencia que te enriquece y te hace crecer como cofrade y como persona. Supone aprender de cada cosa que hace y cada orden que da. Se le desparrama por cada parte de la túnica el amor que siente por la Semana Santa, y la sabiduría atesorada de tantos años de ejercicio cofrade. Y la vivacidad –esa que le hace estar absolutamente en todo- de la que hace gala cuando manda, es seña de identidad de una Pasión cacereña necesitada de personas como él, con entrega, sacrificio, cariño hacia lo nuestro y una buena prensa entre los hermanos de la que muy poquitos pueden presumir.
Recuerdo que cada vez que llegaba un obstáculo, un bache, un pivote, una alcantarilla, un cable… allí estaba él para la oportuna advertencia. A veces, aparentemente, dejaba el Paso solo y se marchaba a ver cómo iba el resto de la Procesión, por si alguien necesitaba ayuda. Y cuando llegaba el momento de alguna maniobra, y pensábamos que el muy cabrón se había largado dejándonos solos con el alcahuete (léase ayudante de Jefe de Paso), de repente y antes de que el desconcierto se apoderase de nosotros, se oía sin saber de dónde su voz certera, clara y penetrante, que daba la orden oportuna. ¡Allí estaba! ¡No se había ido!
De vez en cuando le gustaba provocar al público, con algún movimiento un tanto arriesgado, en el que parecía que la Cruz iba a tocar algún farol, rozar un cable… y el murmullo entre la gente era incluso divertido cuando comprobábamos que la maniobra era segura y eficaz, pero despertaba la inquietud del respetable.
Hablo en pasado sencillamente porque este hombre, del que debemos sentirnos orgullosos, incomprensiblemente se ha retirado como Jefe de Paso de nuestra Semana Santa. Sigue siendo el mejor, sigue teniendo las mismas capacidades e incluso las mismas ganas de siempre. Pero ya no es Jefe de Paso por voluntad propia.
Decenas de veces hemos tratado de convencerle de que vuelva, de que se ponga de nuevo frente a un Paso, pero no hay manera. Así que, amigos Cofrades, a aquellos que hemos tenido el orgullo de cargar con él al frente de un Paso, podemos darnos por satisfechos y disfrutar de los recuerdos de un Jefe de Paso como no hay otro.
Repito lo que decía al principio: Si PACO GALICHE es el mejor ¿por qué no decirlo?

martes, 24 de julio de 2012

Otra vez las Hurdes

Las Hurdes, en llamas. Fotografía tomada de la web de la Cadena Ser.



 De nuevo parece que algún desalmado ha provocado un incendio en las Hurdes, teniendo incluso que desalojar a más de cuarenta personas de sus casas. Otra vez los delincuentes y desaprensivos han hecho que esta bellísima comarca del norte cacereño sea pasto de las llamas. Ojalá puedan extinguir pronto el fuego, y detener al responsable de esta atrocidad que está dejando en la ruina un lugar natural privilegiado, del que todos los extremeños debemos sentirnos orgullosos. Un abrazo desde aquí a los hurdanos.