jueves, 7 de abril de 2011

Una espada de dolor...


Dolorosa de la Cruz
(nuestra querida Zapatona)
Foto: Antonio García Cantos

San Mateo entregado a ti de todas formas.
Te mueves elegante, queda y dulce,
María Dolorosa, Virgen de mil formas
pero una solo que entre las demás reluce.
Dolorosa de la Cruz, a paso lento
tu sufrido caminar y esos claveles
que no pueden ser más lloro ni lamento,
que no puedes sufrir más, porque no puedes,
que el dolor que a ti te aflige es más tormento
que cualquiera otro que a imaginar me llegue.
Esa Cruz, ese destino, esas andas,
esas piedras que lloran a tu paso,
y el gentío que reposa en esas gradas
esperando cada Jueves tu regazo
donde tanto amor y dolor guardas,
Madre, María de la Cruz y de los llantos.
Jueves Santo por la tarde anochecida,
sol que gime de lamentos y negruras
y una Virgen, con su alma estremecida
viene a vernos, a mostrarnos sus hechuras;
y los pliegues de tu manto son larguras
que se clavan en mi alma y en mi vida,
y una brizna de esa rabia contenida
se apodera de mi ser y mi locura
vuelve a ser la nota de cordura
que me hace, que me empuja y me encamina
a llevarte cada año en la estrechura
de las calles y las plazas de esta villa.

1 comentario:

Cáceres en ocho días dijo...

Mis felicitaciones, ya iba siendo hora!